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8 Consejos Para un Mejor Uso de Tu Tarjeta de Crédito

Usar la tarjeta de crédito para compras de emergencia, o compras en cuotas de algún producto que no podemos pagar en efectivo, puede ser una buena solución. Lo que no debemos hacer, si queremos evitarnos innecesarios dolores de cabeza, es usar nuestra tarjeta en forma indiscriminada. Siguiendo algunos sencillos consejos, podemos conseguir que nuestra tarjeta sea un aliado, ¡y no un enemigo!

  • Antes de sacar una tarjeta de crédito, deberíamos evaluar si realmente la necesitamos. Si ya tenemos una tarjeta, no es conveniente aceptar otra simplemente porque nuestro banco está ofreciendo algún tipo de promoción: aunque la ofrezcan “stos de mantenimiento”, siempre terminaremos pagando algo que no teníamos previsto.
  • Tener más de dos tarjetas supone un peligro potencial de gasto excesivo: el consumo con tarjeta de crédito nunca debería superar el 30% de nuestros ingresos.
  • Si un producto puede ser pagado en efectivo, no usemos la tarjeta. Hacer compras menores con la tarjeta (como ropa, o calzado, o una comida en un restaurante) no es una buena idea; es preferible usarla sólo para compras muy importantes.
  • Si nuestros ingresos no han aumentado, tampoco debe aumentar nuestro límite de crédito de la tarjeta: recuerde la regla del 30%.
  • Si necesitamos efectivo, un crédito personal es siempre mucho más conveniente que el adelanto de efectivo con tarjeta de crédito, ya que los intereses son mucho más bajos. Del mismo modo, si necesitamos hacer varias compras en forma ineludible, y no disponemos del dinero, es más barato un crédito personal que los intereses que cobran las tarjetas por el pago en cuotas.
  • Muchos comercios tienen acuerdos con bancos o empresas emisoras de tarjetas de crédito, por los cuales ofrecen promociones: si compramos determinado producto con tarjeta, nos cuesta menos que si pagamos en efectivo. Esto es fantástico, siempre y cuando realmente necesitemos el producto y no lo compremos simplemente “porque está barato”. La tentación suele ser mala consejera.
  • Siempre deberíamos separar un porcentaje de nuestros ingresos y guardarlo como fondo de reserva para emergencias. Así evitaremos tener que recurrir a la tarjeta de crédito en forma indiscriminada.
  • Debemos leer cuidadosamente el resumen de la tarjeta de crédito y evaluar cuánto estamos pagando de intereses y gastos. De ese modo podremos decidir mejor si podemos seguir usando la tarjeta o debemos esperar hasta cancelar el saldo. Acumular deuda de tarjeta de crédito puede ser muy peligroso.

Como vemos, todos esto consejos no se basan en grandes cálculos financieros. Usar el sentido común más que la tarjeta de crédito, es lo que nos mantendrá alejados de los problemas.

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